Las brochas y esponjas acumulan maquillaje, grasa y residuos con cada uso. Una limpieza regular mejora la aplicación, evita que los colores se mezclen y ayuda a conservar los accesorios durante más tiempo.
¿Con qué frecuencia debes limpiarlas?
Las esponjas usadas con productos líquidos o en crema deberían lavarse después de cada uso o con la mayor frecuencia posible. Las brochas de base y corrector necesitan limpieza frecuente porque concentran más producto. Las brochas para polvos pueden lavarse semanalmente si son de uso personal.
Cómo lavar una brocha
- Humedece únicamente las cerdas con agua tibia. Evita mojar en exceso la unión metálica y el mango.
- Aplica una pequeña cantidad de jabón suave o limpiador específico.
- Realiza movimientos circulares sobre la palma limpia o una superficie de limpieza.
- Enjuaga hasta que el agua salga sin color.
- Retira el exceso con una toalla, sin retorcer las cerdas.
- Deja secar en posición horizontal o con las cerdas ligeramente inclinadas hacia abajo.
Cómo lavar una esponja
- Humedece la esponja completamente.
- Aplica jabón y presiona varias veces para que el producto salga desde el interior.
- Enjuaga y repite hasta eliminar los residuos.
- Presiona con una toalla limpia y deja secar en un espacio ventilado.
Qué debes evitar
- Usar agua muy caliente.
- Dejar las brochas sumergidas.
- Secarlas de pie con las cerdas hacia arriba mientras están mojadas.
- Guardar una esponja húmeda en una cosmetiquera cerrada.
- Usar secador con temperatura alta.
Cuándo reemplazar un accesorio
Cambia una esponja si presenta grietas, olor persistente, manchas que no salen o pérdida de forma. En las brochas, revisa si existe caída excesiva de cerdas, deformación o daño en el mango.
Consulta la colección de brochas y esponjas y elige el formato adecuado para productos líquidos, en crema o en polvo.







